Latam-GPT: América Latina construye su propia inteligencia artificial con voz y contexto propios.

Latam-GPT: América Latina construye su propia inteligencia artificial con voz y contexto propios.

 

En un hito que ya resuena en la escena tecnológica global.

América Latina presentó oficialmente el primer gran modelo de inteligencia artificial desarrollado desde y para la región: Latam-GPT. Esta iniciativa, lanzada el 10 de febrero de 2026 en Santiago de Chile, representa un intento sin precedentes de dotar al Sur Global de infraestructura digital propia para IA, con identidad cultural, lingüística y social latinoamericana.

¿Qué es Latam-GPT?

Latam-GPT es un modelo de lenguaje de gran escala (LLM) —una IA capaz de comprender y generar texto— entrenado con datos originarios de América Latina y el Caribe para reflejar sus realidades, modismos, contextos culturales y problemáticas locales. A diferencia de los grandes modelos dominantes hasta ahora, entrenados mayoritariamente con datos en inglés y desde perspectivas del Norte Global, Latam-GPT busca reducir sesgos y ofrecer respuestas más ajustadas a la vida de millones de personas en la región.

El objetivo no es competir directamente con gigantes comerciales como ChatGPT o Gemini, sino crear una base abierta y accesible sobre la cual desarrollar herramientas, servicios y aplicaciones de IA adaptadas a necesidades regionales.

Cómo se construyó y quiénes participan

El proyecto es coordinado por el Centro Nacional de Inteligencia Artificial (CENIA) de Chile, en colaboración con más de 30 instituciones de varios países latinoamericanos y el apoyo de organismos como el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) y aliados tecnológicos como Amazon Web Services.

El modelo fue entrenado con millones de datos regionales, que incluyen información cultural, lingüística y social de numerosos países, lo que permite un mayor entendimiento de idiomas predominantes como español y portugués, y planes futuros para incorporar lenguas indígenas.

Una de las razones detrás de esta iniciativa es una brecha histórica en los sistemas de IA tradicionales: apenas entre el 2 % y el 3 % de los datos utilizados por esos modelos provienen de América Latina y el Caribe, lo que limita su capacidad para interpretar con precisión realidades locales. Latam-GPT intenta corregir esa asimetría.

Un enfoque regional, abierto y colaborativo

Latam-GPT se concibe como un modelo de código abierto, lo que significa que estará disponible gratuitamente para instituciones públicas, empresas y desarrolladores interesados en crear soluciones locales. Este enfoque busca democratizar el acceso a la IA y fomentar la soberanía tecnológica de la región: en palabras de sus promotores, “no es solo tecnología, es identidad”.

Más aún, varios países latinoamericanos, como Colombia, ya se han integrado como socios estratégicos del proyecto, reforzando la cooperación regional en inteligencia artificial.

Impacto y desafíos

Los impulsores de Latam-GPT destacan que este modelo puede ser una plataforma base para construir soluciones que respondan a desafíos concretos de la región: desde herramientas educativas hasta aplicaciones que mejoren la gestión pública o servicios de salud con mayor contexto local.

Sin embargo, también reconocen que con recursos más limitados que los grandes actores tecnológicos, no pretende competir en escala con modelos globales comerciales, sino ofrecer una alternativa contextualizada que pueda ser optimizada por comunidades e instituciones regionales.

Una apuesta por la representación cultural

Más allá de la tecnología, el significado simbólico de Latam-GPT ha sido subrayado por líderes políticos y académicos: se presenta como una respuesta a décadas de subrepresentación de la región en la IA global y un paso hacia la construcción de un ecosistema digital más plural y equitativo.

En síntesis, Latam-GPT es un modelo de inteligencia artificial construido colaborativamente en América Latina, con datos, lenguaje y contexto regional. Su lanzamiento no solo abre nuevas oportunidades tecnológicas, sino que también plantea una discusión más amplia sobre soberanía digital y representación cultural en la era de la IA.